El/la Catequista con la gracia de Dios, supera su pecado, comprende al pecador y el mal en el mundo

TODOS ES GRACIA

Esta pequeña reflexión de este mes quiere haceros caer en la cuenta de que sólo con la gracia de Dios se puede superar  el  pecado, comprender al hermano pecador y el misterio del mal en el mundo. 

EL/LA CATEQUISTA, CON LA GRACIA DE DIOS, SUPERARÁ SU PECADO, COMPRENDERÁ MEJOR AL PECADOR, Y ENTENDERÁ EL MAL DEL MUNDO.

“El hombre, tentado por el diablo, dejó apagarse en su corazón la confianza hacia su Creador y, desobedeciéndole, quiso ‘ser como Dios’ (Gn 3, 5), sin Dios, y no según Dios. Así Adán y Eva perdieron inmediatamente, para sí y para todos sus descendientes, la gracia de la santidad y de las justicia originales” (CEC. Compendio, número 75).

Por eso, el catequista es aquel que respondiendo a la llamada de la fe,  ha sido bautizado recobrando por su bautismo las gracias perdidas por el pecado original, comenzado a ser templo del Espíritu Santo, hijo de Dios en Cristo, discípulo de Cristo, miembros de la Iglesia y participe de su misión (cf. CEC 1213). Por eso se pregunta: ¿Cómo vivo esos regalos del bautismo?

Pero a la vez, se siente pecador como el publicano que, arrodillado y golpeándose en el pecho, dice: “Dios mío, ten compasión de mí, que soy un pecador” (Lc 18, 13), llevándole a comprender el pecado de sus hermanos. Por eso se pregunta: ¿Reconozco mis pecados? ¿Comprendo y disculpo el pecado de los demás? y ¿de los niños que acompaño en la catequesis?

También,  percibe la herida y la inclinación constante al pecado como dice Pablo: “no acabo de comprender mi conducta, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco…” ( Rm 7, 14-25), que le hace reconocer y experimentar que solo con la gracia de Dios será capaz de superar las tentaciones que le pone la vida diariamente. Por eso se pregunta: ¿Es verdad que con la gracia de Dios se superan los pecados? ¿Qué experiencias tengo de ello?

Los cristianos creemos que los males del mundo vinieron por el pecado de Adán y Eva y por la rebelión de los ángeles llamados por la Sagrada Escritura y Tradición de la Iglesia: Santanas o dominios (cf. CEC. Compendio,números 74 y 75). 

Por eso, el catequista es aquel que siempre dice sí a Dios como María, la Nueva Eva  (cf. Lc 1, 26-38) y está dispuesto, como Jesús, a hacer la voluntad de Dios pues está convencido que sólo así vencerá al mal y luchará por el bien (cf. Mt 26, 36-46). Por eso se pregunta: ¿Estoy abierto a la voluntad de Dios? ¿Qué experiencias tengo de que el mal se vence sólo con el bien?

También es consciente que el interrogante sobre el misterio del mal se responde con la muerte y resurrección de Jesucristo en la cruz, por la que venció al pecado de los hombres que es la raíz de los restantes pecados (cf. CEC. Compendio, número 57). 

Su experiencia de seguimiento de Jesucristo le hace cada día vivir y estar cerca de los males de este mundo solucionando, a veces, esos males y experimentando, desde la fe, que Dios está con ellos aunque no siempre se resuelvan (Cf. Lc. 10, 25-37). Por eso se pregunta: ¿Acompaño a aquellos que están experimentando el mal de diversas maneras? 

Como tiene experiencia, en ocasiones, de que Dios permite el mal para sacar un bien y otras veces se pone en sus manos para ver qué le está diciendo con todos esos males (cf. CEC. Compendio, número 58). Por eso se pregunta: ¿Tengo experiencias de esto? 

RESUMEN EXTRAIDO DEL COMPENDIÓ   DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA,NÚMEROS DEL 73 AL 77. 

  • ¿En qué consiste el primer pecado del hombre? El hombre, tentando por el diablo, dejó apagarse en su corazón la confianza hacia su Creador y, desobedeciendo, quiso <<ser como Dios>> (Gn 3,5), sin Dios y no según Dios. Así Adán y Eva perdieron inmediatamente, para sí y para todos sus descendientes, la gracia de la santidad y de la justicia originales, que consistían en conocer los secretos de Dios, no sufrir ni morir. 
  • ¿Qué es el pecado original? Es el estado de privación de la santidad y de la justicia originales. Es un pecado <<contraído>> no <<cometido>> por nosotros; se nace con él y por eso no un acto personal. Su transmisión en la misma naturaleza humana del hombre es un misterio que se hace <<no por imitación sino por propagación>>. 
  • ¿Qué otras consecuencias provoca el pecado original? La naturaleza humana se haya herida en sus propias fuerzas naturales, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al poder de la muerte, e inclinada al pecado. Esta inclinación se llama concupiscencia.
  • ¿Cómo se comprende la realidad del pecado? Se esclarece plenamente sólo a la luz de la divina Revelación y sobre todo a la luz de Cristo, el Salvador de todos, que ha hecho que la gracia sobreabunde allí donde había abundado el pecado. 

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